Información sobre este vino:
Incastro Bianco «Torre Zambra» es un vino blanco seco que encarna la esencia de la región de Abruzzo, en Italia. Este elixir se elabora con una cuidada selección de uvas Pecorino, Passerina y Trebbiano, cultivadas bajo prácticas orgánicas que respetan la pureza del terruño. La bodega Torre Zambra, reconocida por su compromiso con la calidad y la sostenibilidad, produce este vino que refleja la tradición vinícola de la zona.
En la copa, Incastro Bianco presenta un color amarillo pálido con reflejos verdosos, evocando la luminosidad de los campos abruzzeses. En nariz, despliega una sinfonía de aromas cítricos, con notas de pomelo y lima, acompañadas de delicadas esencias florales y un toque sutil de almendra amarga, que aportan complejidad y elegancia. En boca, se muestra fresco y equilibrado, con una acidez vibrante que realza su carácter afrutado y una mineralidad que le confiere una persistencia agradable en el paladar.
Este vino es ideal para acompañar platos de pescado, ensaladas frescas y mariscos, realzando la experiencia gastronómica con su perfil refrescante y armonioso. Se recomienda servirlo entre 8 y 10 grados Celsius para apreciar plenamente sus cualidades organolépticas. Con una graduación alcohólica de 12% vol., Incastro Bianco «Torre Zambra» ofrece una excelente relación calidad-precio, siendo una elección destacada para quienes buscan una experiencia vinícola auténtica y sostenible.
Vol. alcohol:
Vol. alcohol: 12
Color amarillo pálido con reflejos verdosos.
Aromas cítricos de pomelo y lima, con notas florales y un toque sutil de almendra amarga.
Fresco y equilibrado, con acidez vibrante y mineralidad que aporta persistencia en el paladar.
Cuerpo ligero a medio, con estructura armoniosa que refleja la frescura de las uvas utilizadas.
Estructura bien equilibrada, con taninos suaves y acidez refrescante que aportan complejidad al vino.
Final persistente y agradable, con notas cítricas y florales que invitan a un nuevo sorbo.
Uvas cultivadas en la región de Abruzzo, Italia, bajo prácticas orgánicas que respetan la pureza del terruño.
Fermentación controlada a temperatura baja para preservar los aromas primarios, seguida de una crianza en depósitos de acero inoxidable para mantener la frescura del vino.
Servir entre 8 y 10 grados Celsius para apreciar plenamente sus cualidades organolépticas.